jueves, 23 de abril de 2020

Sección "Partícipes Necesarios" - Hoy: DIGNIDAD DE LOS PANELISTAS


Nada.
El ser que, así, solo, es nada.
Desprovisto. Lejos, incluso, de la indignidad.

No siendo, son para.

Seamos.
Y dejarán de estar.

martes, 21 de abril de 2020

Sección "Partícipes Necesarios" - Hoy: Lavonne SMITHORSMITH

     Nombre completo: Lavonne SMITHORSMITH
     Fecha de nacimiento: Primera semana de agosto de 2019

     Pocos días antes de las elecciones primarias de 2019, comenzaron a aparecer en la red Twitter unos mensajes que se ubicaban entre el “spanglish” y la experiencia esquizoide. MILES de usuarios, en general identificados con locuciones de alguna manera inglesas (“Larita Poelking”, “Lynsey Crossley” y otras) se lanzaron curiosamente al mismo tiempo a dar su apoyo a Mauricio Macri y a persuadir a los argentinos de inclinarse a favor de Cambiemos en los comicios del próximo domingo 11.

     Lo hicieron a través de frases del siguiente tenor:

     “La excelencia de Macri como evento de caridad en realidad hasta ahora los ha conservado a todos provenientes de un futuro así. #YoVotoMM”.

     “El futuro en realidad está haciendo un buen trabajo y también un negocio. #YoVotoMM”.

     "El Sr. Macri ayudó a mantener a América Latina libre de armas nucleares y desempeñó un papel en la búsqueda de la paz en Medio Oriente. #YoVotoMM”.

     Hay muchísimas otras.

     El tuit que más popularidad alcanzó de aquella maraña psiquiátrica fue uno suscripto por la aparente usuaria Lavonne Smithorsmith –una morena 4 x 4 tres cuartos perfil derecho, de ojos almendrados, sonrisa símil Gioconda y leve turbante de lana- quien, a contramano de toda conexión significante, descerrajó: “¡Satisface a Mauricio, no te relajes! Te elijo! ¡Caricia significativa proveniente de Hurlingham! #YoVotoMM”.

     Ya nos hemos pronunciado en un agobiante volumen de oportunidades acerca de la verdadera naturaleza del macrismo. Lo percibimos como un fenómeno emocional de sugestión colectiva VOLUNTARIAMENTE padecido por sus seguidores, porque legitima la suma de los antivalores que esos adherentes comulgan desde más de un siglo atrás y que en la mayor parte de los períodos históricos se vieron obligados a mantener reprimidos.

     Por lo demás, el macrismo es un oferente monopólico: NO EXISTE en la Argentina (y hay pocos en la historia de Occidente) otro espacio que ponga en valor y naturalice como herramienta de interacción la miseria espiritual transmitida de bisabuelos a abuelos, de abuelos a padres y de padres a hijos que hoy moldean a su descendencia en la desviación.

     Como fenómeno patológico de fascinación tumultuosa, el macrismo prescinde de la razón. Ya había indicado Mauricio Macri antes de esta “campaña” comprada a Twitter: “No hay argumentos, porque no hacen falta. Decile a la gente que votás con el corazón”. Todo su “equipo” lo repitió, como conducta partidaria, en la suma de los micrófonos y redes sociales del país.

     El mensaje resumía la orientación de un proyecto comunicacional iniciado a fines de 2012 y que había “funcionado” sin fallas desde entonces.

     En efecto: menos de un año después de la reelección de Cristina Fernández, comenzaron a verse los primeros frutos de una fuerte tarea multidisciplinaria de estudio, recolección de experiencias propagandísticas, abordaje de experimentos militares y de modos de transmisión ensayados incluso por gobiernos totalitarios para subyugar y someter grandes masas poblacionales. Primero cientos y luego miles de ciudadanos, obnubilados por las luces falsarias de una televisión plagada de mercenarios sobornados por el poder real, salieron a las calles a repudiar a la misma persona que habían votado sólo pocos meses antes, sin que ésta hubiera cambiado en lo esencial sus políticas sociales centradas en el cubrimiento progresivo de necesidades.

     El macrismo había logrado simbolizar y significar, ya, lo que las clases medias y bajas (pero, sobre todo, las clases medias) quieren ser y nunca serán: clase alta. Así lo explicó, con total claridad, el filósofo José Pablo Feinmann, a quien a partir de entonces los rabiosos tildaron de “kirchnerista”.

     Los ideólogos del macrismo, aun muchos años antes de su consagración, lo sabían. Habían perdido el poder formal (¡estaban pagando impuestos!) y, para recuperarlo, estudiaron dos opciones: la vía de facto o el aprovechamiento de todas las desvirtudes de sus miserables propios y adherentes, a través de la excitación emocional, para lograr consenso mayoritario. El inteligentísimo camino transitado fue la agitación del sedimento de antivalores que esas clases acumulan generacionalmente como capital simbólico y perfil conductual.

     Y dio resultado, porque, ¿qué más quiere el deseo que un campo libre de represiones? Las clases aspiracionales necesitaban odiar a rienda suelta: el macrismo les instituyó un espacio en el que odiar, a partir de ahora, era moralmente bueno. Las clases medias querían que las fuerzas de seguridad dispararan a “los negros” por la espalda, sin dar voz de alto: concedido. Los papis y mamis de dos soles se inclinaban por la prisión preventiva o definitiva sin la verificación de los extremos legales: cuando le preguntaron a Macri por qué Milagro Sala estaba presa, si había sido juzgada por una contravención municipal, la respuesta que dio fue: “porque la mayoría de los argentinos SIENTE que debe estar presa”. No habló de leyes, no habló del normal funcionamiento de los tribunales. Apeló al alma degradada de sus adictos.

     Hay una enormidad de “botones de muestra” de esta borrachera desatada y desvergonzada, de esta liberación de polución ancestral, que antes sólo encontraba espacio de expansión en espantosas sobremesas familiares, en las filas de los almacenes, en encuentros casuales entre calañas; en postulaciones de confianza centradas en la necesidad de un “orden” antiético, con apoyatura en todos los conceptos discriminatorios que puedan formar parte de las listas más repudiables; en los anti-ejemplos más repulsivos.

     En agosto de 2019, poco antes de las elecciones presidenciales, aquella caterva centenaria -que por origen venía diluyendo su honor y su criterio en el éter de una circense ilusión de pertenencia- evolucionaba en una grey que, por las desmesuras de su corrupción, se había dejado provocar una notoria anormalidad perceptiva, quizás a niveles nunca vistos en su propia historia.

     Conocedor de ese paño fácilmente reactivo, el macrismo lo estimuló con CUALQUIER COSA. Ni siquiera se preocupó por la difusión de mensajes coherentes, a tal punto SABE que sus destinatarios sólo advierten el componente emocional de la estructura, y que desdeñan u olvidan rápidamente la sustancia. Decidieron –quizás, hasta por diversión- masificar un mensaje animal, de sola endorfina. Los adictos al macrismo no necesitaban, a esa altura, ni siquiera del lenguaje.

     Y así sucedió que, sin ninguna preocupación por el lado humano de los imbecilizados a quienes se dirigían, los perversos les apuntaron campañas que sólo tenían por objeto cuantificar el grado de devastación intelectual que ya les habían logrado inocular y desarrollar, para luego –a la luz de los resultados obtenidos- tomar nuevas decisiones eficaces. A partir de los datos que generara esta experiencia, los publicistas contratados se proponían trabajar para conseguir mayores avances a favor de la indignidad de esa categoría infame que, por su propio peso multitudinario muerto de virtud, asfixiaba toda posibilidad y todo amago de lucidez.

     Lavonne Smithorsmith, rebosada de afasia programada y perversión léxica, prescindente de razón, tijereteada en el sinsentido vesánico, fue protagonista inapartable de esta arremetida sobre la idiosia adquirida de los sugestionados, que supuso una estimación en justa medida de su valor como seres pensantes, una confirmación de su simpleza desordenada, patológica y letal y, sobre todo, una verificación científica de la ruptura del principio de realidad en sus lectores.

     Desde su ridículo, Lavonne exhibió con alto contraste histórico el campeo del infantilismo grotesco y dañino sobre las posibilidades racionales de la clase media aspiracional culpable, monstruosa gavilla multitudinaria, émula de la mediocridad, lastre de la virtud,  motor inmóvil de todas las potencias de la incultura, vergüenza de lo por venir; conductual, perceptiva, moral e intelectualmente irrecuperable.

sábado, 18 de abril de 2020

Sección "Partícipes Necesarios" - Hoy: Hugo ALCONADA MON


     Nombre completo: Hugo ALCONADA MON
     Fecha de nacimiento: 15 de junio de 1974

     ABRIL DE 2016.

     Menos de cuatro meses atrás, Mauricio Macri asumía como presidente de la Nación.
     Hugo Alconada Mon es entrevistado en el programa intencional “ANIMALES SUELTOS”.

ALEJANDRO FANTINO: -¿Cómo sabés quién te está cantando la posta y quién te está tratando de usar?

ALCONADA MON: -No… te tratan de usar todos. Todos, todo el tiempo. Una de las ventajas que tengo en el diario La Nación es que yo por lo general no escribo de un día para el otro. Eso me permite salir de la locura diaria y poder buscar más información.

     Entonces: supongamos que vos me contás algo… lo que sea. “Triangulito”. Yo me voy a tomar EL TIEMPO NECESARIO para VERIFICAR si en efecto ES “triangulito”. Yo me voy a sentar con vos y voy a hacerte una suerte de… más que entrevista, un INTERROGATORIO, con cierto tipo de metodología de preguntas. Y, además, te voy a EXIGIR que ME ENTREGUES PAPELES, y voy a CRUZAR ESOS PAPELES con otros.

     En algunos casos, algunas investigaciones son breves. Pueden tomar una semana. La investigación más larga que hasta ahora tengo en marcha van SIETE AÑOS y todavía no publiqué una línea.

FANTINO: -Me bromeás…

ALCONADA MON: -No, no. Empezó hace 7 años.

FANTINO: -¿Tenés una investigación de SIETE AÑOS? Por supuesto, no contás sobre qué (ALCONADA MON, manteniendo lo imperturbable de su gesto de seriedad, baja los párpados y niega con la cabeza). ¿SIETE AÑOS que estás siguiendo un trabajo?  

ALCONADA MON: -LA INVESTIGACIÓN DE CRISTÓBAL LÓPEZ, que revelé que SE ESTABA QUEDANDO CON 8.000 MILLONES DE IMPUESTOS, tomó CUATRO AÑOS. La investigación sobre los hoteles de la Presidenta, que yo revelo que las empresas de Lázaro Báez alquilaban cientos de habitaciones de hotel en los hoteles de la Presidenta sin usar esas habitaciones, tomó: cuatro años desde el primer dato… dos años de trabajo específico.

ALEJANDRO FANTINO: -¿Trabajás solo o en equipo?

ALCONADA MON: -La mayoría de las veces trabajo solo. Pero, a su vez, en algunos temas, trabajo con colaboradores. Y tengo varios de primera: Maia Jastreblansky, Iván Ruiz, Alejandro Casar, Pancho Olivera, Diego Cabot…

ALEJANDRO FANTINO: -¿Cómo manejás la ansiedad a la hora de saber que te puede dar un poco más lo que estás trabajando?

ALCONADA MON: (Sonríe) –Te come la cabeza. Nos pasó, ME pasó, con Ciccone. Yo ya venía atrás de esa historia desde mayo de 2011. El primero que lo tira es el Turco (Asís), y yo me quería morir… Porque yo venía laburando por debajo de la superficie. Aguanté: dije ‘a ver si repercute o no’. Repercutó… repercutió, pero poco; y decidí seguir por debajo de la superficie.
Para febrero de 2012, cuando de manera MUY BUENA Nico Wiñazki obtiene la primicia de Laura Muñoz (porque él TAMBIÉN venía en esto, después me enteré), yo me quería matar… Porque yo venía ya laburando 9 meses (…).

     Del mismo modo, pasó que cuando yo llevaba con los hoteles de la Presidenta… trabajo neto, o sea: específico, 1 año y 3 meses… Los domingos a la noche, yo juego al fútbol. Soy HORRIBLE, jugando al fútbol; pero juego. Y… (espera a que ALEJANDRO FANTINO deje de reír) estaba jugando al fútbol -1 año y 3 meses ya.. o sea: dos años previos, un año y tres meses específicos- me llama uno de mis editores, Franco Seminario, y me dice ‘está Lanata en el hotel de la Presidenta, con una bata, en la habitación Evita’. Y yo estaba jugando al fútbol con mis amigos… corté, me fui del partido –estábamos jugando al Fútbol 5- y a los chicos del Predio Norte, donde juego: ‘Poneme Lanata’ (mira y señala hacia arriba, como indicando un televisor instalado en lo alto del buffet). Y me puse –pantalón corto, botines blancos- a ver el programa, diciendo ‘acá me gana, me gana, me gana; otra vez me hace la de Ciccone, otra vez, otra vez, otra vez, otra vez'… zafamos.

     Al otro día me reúno con los… yo respondo directamente a la cúpula del diario. Me reuní con ellos: ‘¿qué hacemos?, ¿aguantamos o no aguantamos? ¿Aguantamos y el riesgo es perderla, y que quizás el domingo que viene lo EXPLOTE, Lanata? ¿O aguantamos y completamos la historia…?’ Porque hasta ese momento la teníamos bien, pero faltaba… (gesto de “completar”). Decidimos correr el riesgo. La aguantamos. Y en diciembre de 2013, nueve meses después, la EXPLOTAMOS.

ALEJANDRO FANTINO: -Escuchame, Hugo… Es MARAVILLOSA esta charla, ¿eh? Porque es PERIODISMO PURO… Estamos aprendiendo su técnica y… ¿Esto es ARTE, o esto es MÉTODO? A ver, eh…

ALCONADA MON: -Ambas.

ALEJANDRO FANTINO: -Ambas.

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     DICIEMBRE DE 2019.

     Declaración de Hugo ALCONADA MON en el proceso que se inició a raíz de su investigación sobre los 8.000 millones de pesos en impuestos que, de acuerdo con su trabajo periodístico, había robado Cristóbal López al Fisco.

DEFENSOR: -Cuando hizo referencia a los 8.000 millones de pesos, ¿sabe a qué período fiscal hacen referencia esos 8.000 millones de pesos?

ALCONADA MON: -¡Surge de los Balances! (…) Surgía que el volumen total de dinero era de… no me acuerdo la cifra que está volcada allí, en el artículo periodístico.

DEFENSOR: -¿Usted tomó conocimiento, posteriormente, de que hubo una pericia que se realizó en esta causa, donde justamente se desmiente esa información?

ALCONADA MON: -No.

PRESIDENTE DEL TRIBUNAL: -La pregunta sería si conoce o supo de la pericia dispuesta por este Tribunal respecto del contribuyente Oil Combustibles y todo lo atinente a períodos fiscales del juicio.

ALCONADA MON: -No.

DEFENSOR: -La deuda que Ud. menciona aquí de 8.000 millones pesos, ¿sabe si era deuda exigible?

ALCONADA MON: (Duda. Entrecierra los párpados) -¿A qué momento?

DEFENSOR: -A marzo de 2016, cuando Ud. hizo el artículo.

ALCONADA MON: (Respira hondo) –No lo sé.

ALCONADA MON: -Ud. refirió que a Oil Combustibles le habían dado planes especiales en virtud del artículo 32 de la ley 11.683.

ALCONADA MON: (Hace un esfuerzo por recordar): -Sí.

DEFENSOR: -¿Ud. sabe, específicamente en el caso del primer plan, a marzo de 2016, cuánto se llevaba pagado de ese plan?

ALCONADA MON: -No, ignoro.

DEFENSOR: -¿Y tener este dato no le parecía relevante, para tener completa su investigación?

ALCONADA MON: (Finge no entender) -¿Cuál?

DEFENSOR: -Saber cuánto había pagado el Grupo Indalo de estos planes especiales.

ALCONADA MON: -A la luz de lo que nosotros estábamos investigando, específicamente no.

DEFENSOR: -¿Y en ninguno de sus pasajes, de su investigación, Ud. cotejó si los planes que recibía Oil Combustibles eran distintos a los planes que se les daban a otras empresas?

ALCONADA MON: -No, y de hecho ésas eran las dificultades que teníamos, por el secreto fiscal.

DEFENSOR: -Bueno, pero Ud. accedía a fuentes que estaban amparadas en el secreto fiscal. (…) ¿Usted sabe cómo comercializa sus productos Oil Combustibles?

ALCONADA MON: (Entrecierra los párpados) -¿Puede ser más específico en la pregunta?

DEFENSOR: -Específicamente, en sus artículos Ud. hace referencia a que Oil Combustibles vendía sus productos al público. Aparentemente, por lo que surgiría de ahí. ¿Es así?

ALCONADA MON: -Ahí tiene un ejemplo de… es… hubo un error que cometí. ¿Por qué? Porque… (duda). Es una pregunta que luego me terminaron explicando que en realidad hay una serie de… (gesticula con ambas manos, llevándolas alternadamente hacia arriba y abajo, con gesto de molestia) …como etapas desde el petróleo hasta el combustible y demás… Entonces, yo lo tenía como… (cierra los párpados y arquea las cejas) no… no me acuerdo ahora si lo digo de memoria, doctor… eh… lo definí como (entrecierra los párpados) agente de percepción o agente de retención y en realidad NO LO ES, sino que tiene una calificación (gesticula con las manos) sujeto-obligado-de-la… algo distinto.

DEFENSOR: -¿Podría precisar? Las personas a las que Ud. consultó –y aparentemente son varias, asesores en materia impositiva- ¿nunca le explicaron esto?

ALCONADA MON: -Increíblemente, no.

(…)

DEFENSOR: -Hay otra parte de la declaración testimonial [efectuada por ALCONADA MON durante la etapa de instrucción] que quisiera leer, justamente que tiene vinculación con esto, porque ahora sí se genera una contradicción.

ALCONADA MON: (Entrecierra los párpados) -¿A ver?

DEFENSOR: -En la declaración testimonial, Ud. afirmó que “Cristóbal López (ALCONADA MON frunce el ceño) debía girar 4 pesos por litro a la AFIP. Esos giros deben hacerse entre tres o cuatro pagos por mes automáticamente bajo supervisión de la AFIP y con distintos controles. Así, se trata de fondos que corresponden a los usuarios o consumidores finales. Oil Combustibles sólo funcionaba como agente de percepción de dichos fondos (ALCONADA MON afirma exageradamente, como si acabara de recordar) y sólo tiene asignada la tarea de cobrarlos y girarlos a la AFIP” (…)

ALCONADA MON: -Sí, cuando declaré eso… (va cambiando el sonido de la “c” por el de la “g”: ga, gue, gui, go, gu) es lo que yo había entendido, eso fue lo que me marcaron las fuentes, eso fue lo que reconstruí… y que con el tiempo me dijeron que eso no era percepción, que sí era retención, que si no era retención ni percepción, sino que era sujeto obligado… Pero cuando declaré eso, eso es lo que yo había logrado reconstruir.

DEFENSOR: -Usted cuando hizo la nota, en el año 2016, analizó una serie de cuestiones impositivas, o por lo menos hace referencia. (Mientras el Defensor habla, ALCONADA MON exagera su gesticulación de encontrarse prestando esmerada atención. Mira al Presidente del Tribunal y arquea las cejas. Vuelve a mirar al Defensor). ¿Ud. tenía conocimiento de que, durante la administración de Abad, la AFIP le había otorgado a Oil Combustibles un plan de facilidades de pagos con relación al tema del Impuesto ITC?

ALCONADA MON: (cierra los párpados, arquea las cejas): -No.

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     Hugo Alconada Mon, periodista venal.

     Herramienta del macrismo y sospechado, junto con su colega Mariel Fitz Patrick, de haber sabido la existencia de los Panama Papers durante el proceso electoral de 2015 y haberla ocultado a todos, excepto al propio Mauricio Macri, su empleador, quien por entonces se hallaba en el clímax de exposición e izando los afiches de la honestidad y la transparencia.

     Construido por los medios adictos como periodista serio, fue artífice activo de la campaña de sugestión colectiva ejecutada a través de una selección aviesa de informaciones parciales y de la propagación de falsedades de índole emocional, proyecto cuya influencia captó el criterio patologizado de una mayoría sumida en antivalores ancestrales amigables a ese discurso.

     Las ficciones y falsas atribuciones de delitos que contribuyó a asentar en la población con valor de verdad derivaron, junto con la acción de otros múltiples contratados, en el arribo del macrismo al poder y en el procesamiento y prisión de personas inocentes durante los cuatro años de gobierno neoliberal. Fue eslabón primario de una cadena espuria que contó con la complicidad de jueces, abogados y fiscales negociados.

     El daño que produjeron sus mentiras se enmarca en el contexto de daño global de toda especie provocado por el plan de ejecución macrista. Su disposición para desarrollar el personaje arquetípico que le propusieron actuar por dinero -a satisfacción tanto del poder real como de los gestores de la maquinaria publicitaria del “cambio”- compone el tinglado de la farsa que asumieron todos los ideólogos, ejecutores y colaboracionistas de este proceso para la destrucción de derechos y el enriquecimiento obsceno e ilegítimo de quienes más tenían y ambicionaban con perversión tragona mucho más.

     Hugo Alconada Mon, embaucador a renta, punta de mecha del lawfare llevado a cabo sin vergüenza ni escrúpulos por la articulación penalmente relevante de decenas de sicarios enchapados, dominguillo arrendado y genuflexo, es, por la dirección dolosa de sus embustes irresponsables y su disfraz falsario de honestidad aséptica, partícipe necesario en esta galería de exposición de criminales e inmorales del macrismo.